Muchas familias compran o aceptan animales a manera de “regalo” sin considerar las implicaciones que conlleva su crianza y sano desarrollo. Se estima que 8 de cada 10 perros vendidos o “regalados”, son abandonados por las personas que los tenían bajo su cuidado. Como sociedad debemos entender que los demás animales no son un juguete para los niños, o un individuo sin necesidades biológicas y afectivas. No pasemos por alto que ellos también necesitan alimento, agua, ser curados cuando están enfermos, necesitan resguardo de las inclemencias del tiempo y contacto con los miembros de la familia.
A causa de los prejuicios sociales, que consideran que un animal adoptado “vale menos” que uno por el que se paga, es que muchas familias prefieren fomentar la compra-venta de animales, pese a la irresponsabilidad con la que operan los criadores y comerciantes. Cuando se opta por la adopción, estamos salvando una vida y no fomentamos un lucro que funciona como “fábricas de cachorros” en las que, los perros que no son vendidos, terminan muertos porque “sobran” y nadie los compra.
